/Público
Tras 56 días desde que lo detuviesen en la pasada huelga general del 14-N y lo encarcelasen bajo el régimen FIES 5, el más duro, aplicado a terroristas, narcotraficantes, Alfonso Fernandez, ‘Alfon', ya está en casa.
Sorprendentemente, ha sido liberado con las mismas razones que le encarcelaron: ninguna. Pero ya está con su gente. Y su gente, pese al retrato de radical antisistema ajeno a la sociedad que han intentado hacer los saqueadores de lo público, que intentan hacer de cualquiera que se oponga a la destrucción del estado de bienestar o los derechos del pueblo, no es ninguna banda de delincuentes que va sembrando el terror por las calles de Madrid entre bomba y bomba. Su gente es una entrañable familia trabajadora, una tierna novia y un grupo de amigos de barrio que esta segunda noche fuera le estaban arropando en su acogedor piso de Vallecas. Tras mil protestas capitaneadas por su valiente madre coraje, la gran Elena Ortega, tuve el honor de ser recibido en esa casa para ver cómo vive un símbolo de la izquierda. Porque este encierro le ha convertido en un símbolo de la izquierda.





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