miércoles, 12 de septiembre de 2012

El embajador de EE UU muere en el asalto al consulado de Bengasi

/ElPaís-PravdaEstadoespañol

Tras años de entrenar, financiar, y armar a innumerables grupos radicales -comúnmente ligados a Al-Qaeda o similares del wahhabismo- a los Estados Unidos realmente le empieza a pasar factura una estrategia arriesgada para desestabilizar países "molestos" para el imperialismo, como lo fue la RD de Afganistán, o más actualmente la Jamahiriya libia o Siria. Sus cachorros talibanes se extienden con virulencia en numerosos países (Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Somalia, Pakistán...) lo que supone un grave problema para la paz y estabilidad no solo de los pueblos árabes, si no del mundo entero. Veamos el último lamentable 'logro' de los radicales:

El embajador estadounidense en Libia, Christopher Stevens, y otros tres empleados de la misión diplomática de EE UU han muerto tras sufrir un ataque este martes, 11º aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, en la ciudad de Bengasi (en el este de Libia), según ha relatado el viceministro del Interior del país árabe, Wanis al-Charef. Un grupo de manifestantes wahhabistas asaltó, incendió el edificio y lanzó contra él proyectiles en protesta por la emisión en la televisión de EE UU de una película sobre la vida de Mahoma que consideran "blasfema".

El Gobierno títere libio ya ha ofrecido disculpas a Washington por lo ocurrido en Bengasi. Washington ha anunciado por su parte que enviará a 50 marines a Bengasi para fortalecer la "seguridad" en la ciudad.

Poco antes, en otra manifestación por el mismo asunto, varios jóvenes han asaltado los muros de la Embajada de EE UU en El Cairo, y han conseguido arrancar de un mástil la bandera de las barras y estrellas. Tras unos minutos de desconcierto, llegaron varias docenas de miembros de las fuerzas del orden y formaron un cordón alrededor de los muros del edificio.

Al inicio de la concentración, que no había sido anunciada con antelación en los medios, y que probablemente ha cogido por sorpresa a las autoridades, se produjo un intenso enfrentamiento entre los asaltantes, dotados de armas de fuego y bombas caseras, y las fuerzas de seguridad que protegían el consulado.

Según las fuentes libias, Stevens fue alcanzado por el fuego de los atacantes cuando las fuerzas de seguridad estaban intentando trasladarle en coche del consulado a un lugar más seguro. Poco después, la sede estadounidense fue saqueada, de acuerdo con la versión de varios testigos, que han visto a un grupo de personas llevándose el mobiliario.

La manifestación ha sido convocada el mismo martes por el predicador salafista Wessam Abdel-Wareth a través de su canal de televisión, Hekma. Otros grupos radicales, como representantes del partido Nur, y del movimiento Ahrar, formado por los seguidores del excandidato a la presidencia Hazem Abu Ismael, han difundido entre sus miembros la convocatoria.

Con el espíritu, con nuestra sangre, nos sacrificaremos por ti, profeta Mahoma”, ha gritado ante la Embajada una multitud enfervorizada formada por unos pocos miles de personas. Muchos de ellos llevaban banderas negras con la inscripción “No hay más Dios que Alá”, una enseña que utiliza también a menudo Al Qaeda, y que durante unos minutos ondeó en el mástil de la legación estadounidense.

El detonante de la manifestación ha sido la emisión de una televisión estadounidense de la controvertida película El juicio a Mahoma, que según sus críticos ofrece una visión muy peyorativa del profeta del Islam. Según informa Al Ahram, su producción corresponde a un grupo de emigrantes cristianos coptos en EE UU, con el apoyo de la iglesia del reverendo Terry Jones, tristemente célebre por haber quemado públicamente un ejemplar del Corán.

El incidente de hoy constituye el último episodio de tensión que suscita en el mundo islámico la representación de Mahoma en producciones culturales occidentales. Si bien todos los manifestantes descalificaban la película, ninguno de ellos parecía haberla visto, o ni tan siquiera conocía su nombre.

Estamos hartos de que se ofenda a nuestro profeta, y de que se mienta sobre el Islam”, comentaba Ahmed, un comercial de 33 años y seguidor de Abu Ismael. “El problema no es solo que pueda ser insultante su descripción, en nuestra religión se prohíbe su simple representación”, apuntaba un salafista. “No es casualidad que el filme lo hayan emitido hoy, el 11-S. Existe la voluntad de identificar el Islam con el terrorismo", ha dicho.

A la manifestación se han apuntado los militantes de la Gamá Islamiya acampados frente la Embajada de EE UU para pedir la liberación del jeque Abu Rahman, condenado a cadena perpetua por terrorismo. En cambio, en la concentración no ha aparecido ningún miembro de los Hermanos Musulmanes, el partido islamista del presidente Morsi.

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