domingo, 28 de abril de 2013

[Opinión] Reencuentro: En Túnez el dinamismo de la revolución sigue palpable


Coincidiendo con la ocasión del Foro Social Mundial, en el cual yo he participado con el movimiento intal, he tenido la oportunidad de conocer a dos responsables del Partido de los Trabajadores, el antiguo Partido Comunista de los Obreros de Túnez (PCOT). Jilani Hammami y Abdelmoumen Bilaniss son, respectivamente, portavoz y secretario general adjunto del PT.


Entrevista a Jilani Hammami

El Partido de los trabajadores tiene una larga historia de resistencia durante la dictadura de Ben Ali. Durante años, sus militantes han permanecido en la clandestinidad. En la actualidad, son una de las principales fuerzas de la izquierda tunecina. Su líder, el abogado Hamma Hammami es una de las figuras más importantes del ala progresista. En el campus Al Manar, donde se desarrolló el Fórum Social Mundial, el movimiento juvenil del PT era muy visible. Allí pude conocer a dos dirigentes de este partido tan dinámico.

Pronto se cumplirán dos años desde que el pueblo tunecino expulsó a Ben Ali. En estos momentos, lo primero en lo que uno se fija al llegar a Túnez es en que nada ha cambiado realmente. ¿Estoy  en lo cierto?

Jilani Hammami: Vivimos una profundización de la crisis económica. Todos los indicadores están al rojo vivo. La deuda exterior ha llegado a representar el 48% del PIB, la producción disminuye y los precios aumentan. Esta crisis económica está llevando al país a una crisis social sin precedentes.
El gobierno actual, el cual está dominado por el partido islamista Ennahda, aplica sus medidas neoliberales, idénticas a las que estaban en vigor bajo el mandato de Ben Ali. El vendió los bienes públicos, empresas, recursos, bienes inmobiliarios. Todo esto implica una disminución  de las ganancias del Tesoro público, a lo cual se debe añadir la disminución de los ingresos, debido a la eliminación de los aranceles aduaneros. Menos empleo, menos servicios públicos, en definitiva un gobierno que no tiene nada que ofrecer: la respuesta social y política no hace más que aumentar entre los trabajadores, los estudiantes y los parados. 

Frente al descontento que se muestra en las calles y en los centros de trabajo, ¿cómo ha reaccionado el gobierno?

Jilani Hammami: Ha optado por la represión. Una represión aplicada por medio de la policía o el ejército: detenciones, palizas, condenas penales… Pero también una represión oficial, llevada a cabo por las milicias, de los gasterns  que asolan el país. 

El asesinato del portavoz de Frente Popular, Chokri Belaïd, ha sido sin duda el acto más preocupante de esta constante represión. No se sabe quién ordenó el asesinato, pero por las calles tunecinas muchos apuntan al gobierno como el responsable de esta muerte. La violencia es un hecho constante de la vida política y social. Ciertos movimientos políticos organizan el tránsito de miles de armas por todo Túnez.  Algunas de estas armas se encuentran en las manos de jóvenes que parten a Siria a luchar contra el gobierno.  Otras podrían ser utilizadas para atacar a los progresistas aquí, en Túnez. El gobierno está involucrado en este tránsito o cierra los ojos.

Frente a esta represión económica y política, ¿Cuál es la respuesta de la izquierda tunecina y del Partido de los Trabajadores?

Jilani Hammami: En octubre de 2012, establecimos una gran plataforma política: el Frente Popular. En él se agrupan en estos momentos  11 partidos y constituye una de las repuestas de la izquierda tunecina frente a la mala situación debido a la crisis, a la política liberal del gobierno y a la represión. Nosotros queremos romper la bipolaridad política que se está estableciendo en Túnez limitando la posibilidad de voto al Ennahda, islamista, o al Partido Nida Tunis( llamado de Túnez) del antiguo primer ministro Essebsi.  En el plano económico ambos partidos proponen las mismas medidas ultra liberales.

Al unirse en el Frente Popular, los partidos de la izquierda tunecina han conseguido que se llegue a escuchar otra voz, una realmente democrática y social. En los sondeos, se nos atribuyen en algunas ocasiones el 12% de la intención de voto. En estos momentos, somos una alternativa real y creíble.

¿Cuáles son las reivindicaciones del pueblo tunecino?

Jilani Hammami: Queremos construir un frente de resistencia lo más grande posible en torno a exigencias mínimas. Consiste en un programa de “Salvación Nacional” que contiene medidas económicas y políticas fácilmente alcanzables. Como por ejemplo, la suspensión de pago de la deuda, la distribución de las tierras agrícolas, la aplicación de un impuesto a las grandes fortunas, aumentar significativamente las prestaciones por desempleo, crear una comisión de investigación independiente sobre el asesinato de Chokri Belaïd… La realización de estas medidas es algo necesario. Queremos sumarnos a los grandes sectores de la sociedad tunecina.

¿Cómo percibe la población todas estas reivindicaciones?

Jilani Hammami: Los tunecinos están muy preocupados por su poder adquisitivo. Viendo el aumento de los precios y la disminución de los salarios, comprar los bienes de primera necesidad se está convirtiendo poco a poco en un lujo en Túnez.

La situación es muy volátil, nada está ganado. Nosotros llevamos a cabo cada día un verdadero trabajo de información, de sensibilización. Para esta tarea utilizamos nuestro periódico semanal, “La voz del pueblo”  (La voix du peuple). Utilizamos también nuestra página web y herramientas accesibles  que respondan a las preocupaciones cotidianas de los tunecinos.

Hace algunos meses, distribuimos algunos billetes falsos de diez dinares en los que defendíamos las medidas sociales y atacábamos la política gubernamental. Ahora estamos llevando a cabo una nueva campaña distribuyendo  40.000 folletos bajo la forma de un comic.  En ellos se ilustra la imposibilidad de una familia de tener un presupuesto equilibrado. Frente a todos esos problemas cotidianos, queremos avanzar hacia soluciones concretas.

¿Continua el entusiasmo de la revolución tunecina?

Jilani Hammami: Nuestra lucha es difícil y peligrosa, como muestra el asesinato de Chokri Belaïd. Pero nuestro entusiasmo, el del  Partido de los Trabajadores, el de los militantes del Frente Popular, permanece intacto. Nosotros aprendemos y avanzamos cada día. Muchos tunecinos, jóvenes, trabajadores, mujeres se han unido al partido. Los movimientos de enfado, las manifestaciones, las huelgas no van a dejar de recorrer el país. Queremos contribuir dotando a este movimiento  de perspectiva política y conducirles hacía victorias reales.

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